En los tratados médicos escritos durante el reinado del emperador chino Ho-Ang-Ti hace aproximadamente 4.500 años ya se describe la gonorrea. Es por eso que no es de extrañar que en el siglo III a.C. ya en China existieran criterios de higiene sexual. Igualmente en los Papiros Brugsch, que datan del 1.350 a.C., describen también los síntomas y el tratamiento de la gonorrea. En la Biblia (Levítico Cáp. 15) también se describe la enfermedad y se relaciona con la práctica sexual. Moisés señala su alta contagiosidad y su manera de prevenirla evitando el contacto sexual en los momentos iniciales de los síntomas (Ellsworth P, Rossi A).
El Código de Hammurabi (2.250-2.200 a.C.), un código de leyes babilónico basado en ordenamientos legislativos sumerios, contenía regulaciones que abarcaban el campo de la Medicina, específicamente en el campo quirúrgico, en la cirugía oftalmológica, en la cirugía vesical de cálculos y en el tratamiento de drenaje y tratamiento de abscesos e infecciones, en diferentes sitios del organismo. La sífilis estaba presente en el código babilónico pues inclusive se describía que “una enfermedad con características parecidas a la sífilis, denominada Benú, era considerada causa de invalidez contractual, en el caso de la venta de un esclavo enfermo por la misma”.
Hipócrates fue el primero en describir con el nombre de Gonorrea a la enfermedad de transmisión sexual, con sus características, a pesar de que la enfermedad se sugería en la Biblia (Levítico 15) y en papiros del pueblo egipcio y que posteriormente Galeno le da el mismo nombre. Igualmente Hipócrates, en el 460 a.C., describe lesiones genitales duras y suaves por consecuencia de una exposición sexual.
Tanto griegos como romanos describen las verrugas genitales (virus papiloma humano) que se transmiten por relaciones sexuales. Hasta bien entrado el siglo XX se creía erróneamente que la infección de las verrugas o condilomas genitales formaba parte de las infecciones sifilíticas y gonorréicas.
En el antiguo Egipto hay pinturas que describen su tratamiento con el uso de cauterio y en la Grecia clásica adopta su nombre del griego “Kondyloma” que significa verruga. En la antigua Roma, en el siglo I d.C., Aulus Cornelius Celsus (25 a.C. - 50 d.C.) -considerado como el “Cicerón de la Medicina” o el “Hipócrates latino”- hace una diferenciación de las verrugas que la nombramos por anecdótica: ficus a las verrugas genitales, myrmecia a las verrugas de la planta del pie y thimión a la verruga vulgar. En Roma ya se sospechaba su posible transmisión sexual ya que la presentaban en el ano. Celso también describió ulceras genitales duras y suaves.
Plinio “el Viejo” (23-79 d.C.) escribió de una lesión llamada ‘mentagra’ que seguía al cunnilingus.
Higiene sexual en el Medievo
Sin embargo, las controversias comenzarían cuando el alemán Schelling proponía como vía de propagación las relaciones sexuales el año de 1.500, cuando ya en la ciudad alemana de Nüremberg desde 1.496 se les advertía a los habitantes de los peligros de adquirir la enfermedad al visitar antros de prostitutas.
Existe también otra gran incongruencia. Leoniceno (un eminente profesor de Medicina de la Escuela Médica de Ferrara que describió el primer cuadro clínico completo de la Sífilis en su “Libellus de epidemia, quam vulgo morbum gallicum vocant” en 1.497) refiere que la endemia vino de España a Italia en 1.495 con el ejército de Consalvo de Córdoba enviado al Reino de Nápoles para combatir contra Carlos VIII. A la península napolitana llegaron aproximadamente 50.000 mercenarios con 800 “hembras de coito impuro” que propagaron la epidemia primero en Italia y posteriormente en toda Europa. Se le llamó ‘La plaga roja’ conocida también como ‘Great Pox’. Inclusive las reseñas históricas hablan de dicho asedio de Nápoles y que Carlos VIII muere a la edad de 28 años parece ser de Sífilis cerebral (G. Del Guerra), (Storia della Medicina e della Sanitá in Italia. G. Cosmacini Laterza 1.998), (Fiumara 1.983).
Unas excavaciones refuerzan la teoría de Leoniceno que la sífilis no procede de América (http://www.diariomedico.com/entorno/ent040900comtris.html). El texto publicado en Diario Médico refiere que estaba presente en Europa antes de que Colón volviera de su primer viaje, pues excavaciones revelan que la sífilis no procede de América. Según el estudio de la Universidad de Bradford se consiguieron esqueletos en un convento en Hull, al norte de Inglaterra, de monjes con claras lesiones de la enfermedad en una época anterior a los viajes del almirante genovés. "Los esqueletos excavados en Hull fechados entre el año 1.300 y 1.450 poseen claros signos de padecer sífilis", explica Ángela Boylston, paleopatologista y jefa del equipo arqueológico de la Universidad de Bradford, que realizó las investigaciones.
Woehr dice, en su trabajo “La historia de la Expansión y terapéutica de la Sífilis”, que cada nación del mundo civilizado le daba a la enfermedad un nombre característico. Así Francia la denominaba “enfermedad italiana”, los alemanes, españoles e ingleses la llamaban “enfermedad francesa”, los japoneses la llamaban “enfermedad portuguesa”, los rusos la llamaban “enfermedad polaca”, los turcos la llamaban “Mal de los Cristianos” y “Mal Español”, para los portugueses era el “Mal Castellano”, para los polacos “Mal de los Alemanes”. Inclusive se le denominó la ‘enfermedad de Cantón’ y en Japón como la ‘enfermedad china’. Los ingleses la nombraron la ‘varicela francesa’ o la ‘gran varicela, mientras que en Francia también era conocida como “la grosse viruela”.
Lorenzo de Médicis (1.449-1.492), “El Magnifico” Duque de Urbino y uno de los grandes “Creadores” del despunte renacentista de las Artes y las Ciencias en la ciudad de Florencia, padeció del “Mal Francés”, es decir, Sífilis. Se dice que al momento de subir al lecho nupcial en presencia de amigos (costumbre arraigada de la época), se le vieron ampollas y manchas en las piernas. Su esposa Magdalena falleció mientras daba a luz su único hijo y él murió precozmente en 1.492, el mismo año del descubrimiento de América, a los 43 años de edad.
Una hora con Venus, una vida con Mercurio
En 1.563 un médico veneciano de nombre Giovanni Marinelli publica el primer Tratado de Ginecología-Obstetricia “Le medicine pertinenti alle infermitá delle donne”. En esta obra menciona “aquellos pequeños fastidios que pueden inclusive ser motivo de rescisión matrimonial” como por ejemplo la incontinencia urinaria, la halitosis, la eyaculación precoz, la blenorragia, el satirismo y el priapismo.
En 1.585, William Cloves del Hospital San Bartolomé en Londres afirmaba que un paciente de cada dos era sifilítico y que creía que en 5 años había tratado a más de un millar de paciente. Un factor fundamental en el aumento de la prevalencia e incidencia de la sífilis en la Inglaterra del siglo XVI fue que los jóvenes de las zonas rurales (que representaban el 80%) y estaban fuera del peligro de la Sífilis ya que no eran promiscuos, se comenzaron a trasladar a las grandes ciudades, lo que se convertiría en la base fundamental del pasmoso crecimiento de los pacientes con sífilis (Watts).
Las enfermedades venéreas desde el siglo XVI fueron siempre un verdadero problema de salud pública e inclusive Girolamo Francastoro inició el discurso de la teoría del contagio años antes. Lancisi en 1700 demostró la relación de la sífilis con el sistema cardiovascular.
Ya a comienzos del siglo XVIII la única manera de contrarrestar ésta enfermedad era a través de curas de mercurio en un ambiente caliente y seco, lo que se denominó “El martirio del mercurio”. Se decía en aquel entonces “por una hora con Venus, veinte años con Mercurio”.
El Dr. John Hunter (1.728-1.793) se le conoce desde el punto de vista urológico por la descripción del chancro duro de la sífilis o chancro Hunteriano. Como dato curioso se inoculó pus gonorréico de un paciente que ignoraba que era también sifilítico y adquirió las dos enfermedades, determinando que eran ambas ocasionadas por un virus venéreo.
Refiere Watts que a ésta Teoría Helenística-Árabe se le sumaba la convicción cristiana de que el dolor físico causado por el tratamiento, donde se caían los dientes, los dolores corporales eran tremendos, se le caía el cabello, las pestañas y la barba, así como los altos costos del mismo, propiciaban una especie de purga a los pecados cometidos.
Siglo XIX
En 1.838, Felipe Ricord (venereólogo francés) escribe una obra de gran importancia llamada “Tratado práctico de las enfermedades venéreas”, donde divide la sífilis en tres periodos, además de estudiar y describir las diversas manifestaciones de la blenorragia (Sanabria). Laín Entralgo, gloria de la Historia de la Medicina española, cita: “En el campo de la sífilis, Felipe Ricord desacreditó la creencia de Hunter en que la gonorrea y la sífilis eran la misma enfermedad, cuando inoculó pus gonorréico a 2.500 pacientes, sin que ninguno contrajera la sífilis”. En sus clases en el Hôpital du Midi, del que era director, decía con frecuencia: “Caballeros: la sífilis es una afección que hay que estudiar sin contraerla”.
En 1.854 el Ioduro de potasio fue introducido en conjunto con el mercurio para el tratamiento de la sífilis.
En 1.861 el médico inglés del London Hospital, Jonathan Hutchinson describe la sífilis congenital e igualmente describe la denominada ‘Triada de Hutchinson’ que consiste en sordera, afección de la visión y dientes en forma de muesca.
Alrededor de 1.870, el Dr. Alfredo Fournier (quien describiría posteriormente la Gangrena de Fournier) obtiene la primera Cátedra de Sifilología en el Hospital de San Louis en Paris, Francia, donde se correlacionaba la sífilis con la prostitución. Posteriormente, el hijo de Fournier (en 1.905) referiría de manera empírica que las espantosas enfermedades a las que estaban expuestos niños y adultos, como la masturbación crónica, el delirium tremens y la tuberculosis, podrían haber “heredado” varias generaciones anteriores de un miembro familiar sifilítico.
El Dr. Neisser, urólogo y sifilólogo, aisló en 1.879 la causa de la gonorrea, al descubrir laNeisseria gonorrhoeae (nombrada así en honor de su descubridor), luego de mas de 3.500 años de mencionarse en la historia de la medicina.
En 1.889, Augusto Ducrey (1.860–1.940), dermatólogo italiano, descubre el bacilo del chancro blando (1.888), en su honor bautizado Hemophylus ducreyii. Junto con Tommaso de Amicis y Lodovico Tommasi, conformó una trilogía de médicos muy destacados en el campo de la dermato-venereología.
Trotula de Ruggiero fue la primera ginecóloga de la historia occidental. Era miembro de la Escuela de Salerno en la Campania italiana y ejerció la medicina en el siglo XI. Describe la gonorrea como “inflammations virgae virilis”. Compuso uno de los primeros tratados de pediatría y otro sobre enfermedades de la piel (en éste último hace una descripción de las manifestaciones externas de la sífilis). En el medioevo se creía que la gonorrea formaba parte de la clínica general de la sífilis.
Guillermo de Saliceto (1.210-1.277 d.C.), quien pertenecía a la Escuela de Medicina de Bologna, escribió una obra de cinco libros "Ciroxia”. Esta obra también fue denominada “Guillelmia” en su honor y se convirtió en uno de los textos quirúrgicos preferido del renacimiento. En él, Saliceto sugería lavarse los genitales después del coito como método profiláctico para evitar las infecciones venéreas, recomendación que se aceptaría con otro médico famoso del siglo XV Pedro d´Àrgelata.
En el siglo XIII Lanfranco de Milán (1.250-1.315) de la Escuela de Medicina de Bologna, en su libro titulado “Chirurgia magna” aconsejaba lavado de los órganos genitales con agua y vinagre a partes iguales después de un coito sospechoso y de no tener estos ingredientes, Lanfranco recomendaba “lavar el miembro con la propia orina”.
En 1.325, los aztecas fundan Tenochtitlán con altos conceptos médicos de higiene, de salud pública. Las enfermedades venéreas eran conocidas como Cihuatlaueliloc. La Coanenepilli "Lengua de Serpiente" era una hierba cuya raíz en polvo espesada con el agua y bebida era útil para el dolor de pecho, contra la fiebre y en individuos con sangre y pus en la orina. La Huihuitzmallotic era una hierba que mezclada con miel e introducida en la uretra masculina servia para la curación de los problemas urinarios.
Pedro d´ Argellata describió quistes y ulceras de la vejiga y las ulceras peneanas, al igual que Marcello de Como, de la Lombardia italiana, quien también describió las ulceras múltiples de pene probablemente sifilíticas. Argellata recomendaba en verano lavar el pene con agua y en invierno hacerlo con orina por sus poderes medicinales.
Avicena (980-1.037 d.C.), médico, científico y filósofo, en su obra “Canon de la Medicina” -considerada la biblia médica del Medioevo- refería que resultaba útil “mantenerse alejado de las mujeres que dejan caer líquidos de la vulva”. Las posiciones coitales, según Avicena, podían tener consecuencias; así tenemos que la posición donde la mujer está encima del hombre podría ocasionar hidrocele (hernia escrotal), flatulencia, ulceras uretrales, ulceras vesicales y dificultad en la salida del esperma (Carusi).
Berengario de Carpi, (1.470-1.530) autor del libro “De arte mingendi cum instrumentis”, fue factor importante en la instauración de la terapia mercurial para los sifilíticos.
Giovanni de Vigo (1.460-1.525), de la zona de la Liguria italiana, decía en su libro publicado en 1.514 “De practica copiosa in arte chirurgica” que el “Mal francés o morbus gallicus” tenía origen sin excepción su origen de “In vulva in mulieribus et in virga in hominibus" después del coito infectante. Habló de lesiones primarias (genitales), lesiones secundarias (pústulas cutáneas) y lesiones terciarias (gomas luéticas, “tuberosidades llenas de materia gruesa y flemática”.
Era el médico de confianza del Cardenal Giulio Della Rovere, futuro Papa Julio II (famoso por haber mandado pintar la Capilla Sextina por Miguel Ángel). El pontífice había contraído el “Mal Francés” por lo que prohibía a los fieles que le besaran los pies, ya que tenía una “podagra tuberosa e ulcerata” que Vigo medicaba diariamente con un “emplastrum de Vigo cum mercurio” que protegía contra pústulas y exantemas (Cosmacini).
Controversia sifilítica
El descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1.492 originaría una de las polémicas mas intensas de la historia de la medicina: el origen de la Sífilis. Los españoles, como Ruy Díaz de Isla (en 1539 en su obra ‘Tratado contra el Mal Serpentino’) y posteriormente Oviedo en 1.525, daban como cierta la versión de que la Sífilis era originaria de América y la trajeron los marineros de Colón contagiados sexualmente por las indígenas de la isla, al punto que inicialmente la llamaron “Las Indias”.Sin embargo, las controversias comenzarían cuando el alemán Schelling proponía como vía de propagación las relaciones sexuales el año de 1.500, cuando ya en la ciudad alemana de Nüremberg desde 1.496 se les advertía a los habitantes de los peligros de adquirir la enfermedad al visitar antros de prostitutas.
Existe también otra gran incongruencia. Leoniceno (un eminente profesor de Medicina de la Escuela Médica de Ferrara que describió el primer cuadro clínico completo de la Sífilis en su “Libellus de epidemia, quam vulgo morbum gallicum vocant” en 1.497) refiere que la endemia vino de España a Italia en 1.495 con el ejército de Consalvo de Córdoba enviado al Reino de Nápoles para combatir contra Carlos VIII. A la península napolitana llegaron aproximadamente 50.000 mercenarios con 800 “hembras de coito impuro” que propagaron la epidemia primero en Italia y posteriormente en toda Europa. Se le llamó ‘La plaga roja’ conocida también como ‘Great Pox’. Inclusive las reseñas históricas hablan de dicho asedio de Nápoles y que Carlos VIII muere a la edad de 28 años parece ser de Sífilis cerebral (G. Del Guerra), (Storia della Medicina e della Sanitá in Italia. G. Cosmacini Laterza 1.998), (Fiumara 1.983).
Unas excavaciones refuerzan la teoría de Leoniceno que la sífilis no procede de América (http://www.diariomedico.com/entorno/ent040900comtris.html). El texto publicado en Diario Médico refiere que estaba presente en Europa antes de que Colón volviera de su primer viaje, pues excavaciones revelan que la sífilis no procede de América. Según el estudio de la Universidad de Bradford se consiguieron esqueletos en un convento en Hull, al norte de Inglaterra, de monjes con claras lesiones de la enfermedad en una época anterior a los viajes del almirante genovés. "Los esqueletos excavados en Hull fechados entre el año 1.300 y 1.450 poseen claros signos de padecer sífilis", explica Ángela Boylston, paleopatologista y jefa del equipo arqueológico de la Universidad de Bradford, que realizó las investigaciones.
Woehr dice, en su trabajo “La historia de la Expansión y terapéutica de la Sífilis”, que cada nación del mundo civilizado le daba a la enfermedad un nombre característico. Así Francia la denominaba “enfermedad italiana”, los alemanes, españoles e ingleses la llamaban “enfermedad francesa”, los japoneses la llamaban “enfermedad portuguesa”, los rusos la llamaban “enfermedad polaca”, los turcos la llamaban “Mal de los Cristianos” y “Mal Español”, para los portugueses era el “Mal Castellano”, para los polacos “Mal de los Alemanes”. Inclusive se le denominó la ‘enfermedad de Cantón’ y en Japón como la ‘enfermedad china’. Los ingleses la nombraron la ‘varicela francesa’ o la ‘gran varicela, mientras que en Francia también era conocida como “la grosse viruela”.
Lorenzo de Médicis (1.449-1.492), “El Magnifico” Duque de Urbino y uno de los grandes “Creadores” del despunte renacentista de las Artes y las Ciencias en la ciudad de Florencia, padeció del “Mal Francés”, es decir, Sífilis. Se dice que al momento de subir al lecho nupcial en presencia de amigos (costumbre arraigada de la época), se le vieron ampollas y manchas en las piernas. Su esposa Magdalena falleció mientras daba a luz su único hijo y él murió precozmente en 1.492, el mismo año del descubrimiento de América, a los 43 años de edad.
Una hora con Venus, una vida con Mercurio
En 1.563 un médico veneciano de nombre Giovanni Marinelli publica el primer Tratado de Ginecología-Obstetricia “Le medicine pertinenti alle infermitá delle donne”. En esta obra menciona “aquellos pequeños fastidios que pueden inclusive ser motivo de rescisión matrimonial” como por ejemplo la incontinencia urinaria, la halitosis, la eyaculación precoz, la blenorragia, el satirismo y el priapismo.
En 1.585, William Cloves del Hospital San Bartolomé en Londres afirmaba que un paciente de cada dos era sifilítico y que creía que en 5 años había tratado a más de un millar de paciente. Un factor fundamental en el aumento de la prevalencia e incidencia de la sífilis en la Inglaterra del siglo XVI fue que los jóvenes de las zonas rurales (que representaban el 80%) y estaban fuera del peligro de la Sífilis ya que no eran promiscuos, se comenzaron a trasladar a las grandes ciudades, lo que se convertiría en la base fundamental del pasmoso crecimiento de los pacientes con sífilis (Watts).
El “Tratado de Urología” del Dr. Francisco Díaz (1.527-1.590), Padre de la Urología española, menciona en el último de los libros el tratamiento de las almorranas, de la flema salada y la ‘ninphea o crecimiento de carne en el pudendo de la mujer’ posiblemente en referencia a las verrugas virales genitales actualmente denominadas virus del Papiloma Humano.
El ‘cisorio’ es un instrumento precursor del moderno uretrótomo era similar a un catéter dentro del cual se introducía una ‘verga fina de plata’ con el que se iba cortando la carnosidad uretral (estrecheces o endurecimientos de la uretra), que el decía eran casi siempre ocasionados por el Mal francés. Analiza en sus obras los procesos inflamatorios uretrales.
En 1676 se publicó una nueva edición del libro “Crisol de la Cirugía” del eminente medico-cirujano de la Universidad de Padova Fabricio Di Aquapendente, a cargo del editor Pedro González de Godoy del Instituto de Lenguaje de Valencia. En este libro e describe la manera de tratar las verrugas genitales en aquel entonces denominadas “higas”.Las enfermedades venéreas desde el siglo XVI fueron siempre un verdadero problema de salud pública e inclusive Girolamo Francastoro inició el discurso de la teoría del contagio años antes. Lancisi en 1700 demostró la relación de la sífilis con el sistema cardiovascular.
Ya a comienzos del siglo XVIII la única manera de contrarrestar ésta enfermedad era a través de curas de mercurio en un ambiente caliente y seco, lo que se denominó “El martirio del mercurio”. Se decía en aquel entonces “por una hora con Venus, veinte años con Mercurio”.
El Dr. John Hunter (1.728-1.793) se le conoce desde el punto de vista urológico por la descripción del chancro duro de la sífilis o chancro Hunteriano. Como dato curioso se inoculó pus gonorréico de un paciente que ignoraba que era también sifilítico y adquirió las dos enfermedades, determinando que eran ambas ocasionadas por un virus venéreo.
El Martirio del Mercurio fue sufrido por todos aquellos que se sometían a tratamiento por las enfermedades venéreas. Podía untarse como bálsamo o ingerido, en pacientes que padecían sífilis u otras enfermedades venéreas. Luego el paciente era sometido a baños de vapor o cubierto con mantas gruesas, basándose en la Teoría de los Humores, según la cual los venenos causantes de la enfermedad debían evaporarse del organismo.
Grabado mostrando a los hombres sometidos al Martirio del Mercurio
como tratamiento de sus enfermedades venereas
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Siglo XIX
En 1.838, Felipe Ricord (venereólogo francés) escribe una obra de gran importancia llamada “Tratado práctico de las enfermedades venéreas”, donde divide la sífilis en tres periodos, además de estudiar y describir las diversas manifestaciones de la blenorragia (Sanabria). Laín Entralgo, gloria de la Historia de la Medicina española, cita: “En el campo de la sífilis, Felipe Ricord desacreditó la creencia de Hunter en que la gonorrea y la sífilis eran la misma enfermedad, cuando inoculó pus gonorréico a 2.500 pacientes, sin que ninguno contrajera la sífilis”. En sus clases en el Hôpital du Midi, del que era director, decía con frecuencia: “Caballeros: la sífilis es una afección que hay que estudiar sin contraerla”.
En 1.854 el Ioduro de potasio fue introducido en conjunto con el mercurio para el tratamiento de la sífilis.
En 1.861 el médico inglés del London Hospital, Jonathan Hutchinson describe la sífilis congenital e igualmente describe la denominada ‘Triada de Hutchinson’ que consiste en sordera, afección de la visión y dientes en forma de muesca.
Alrededor de 1.870, el Dr. Alfredo Fournier (quien describiría posteriormente la Gangrena de Fournier) obtiene la primera Cátedra de Sifilología en el Hospital de San Louis en Paris, Francia, donde se correlacionaba la sífilis con la prostitución. Posteriormente, el hijo de Fournier (en 1.905) referiría de manera empírica que las espantosas enfermedades a las que estaban expuestos niños y adultos, como la masturbación crónica, el delirium tremens y la tuberculosis, podrían haber “heredado” varias generaciones anteriores de un miembro familiar sifilítico.
El Dr. Neisser, urólogo y sifilólogo, aisló en 1.879 la causa de la gonorrea, al descubrir laNeisseria gonorrhoeae (nombrada así en honor de su descubridor), luego de mas de 3.500 años de mencionarse en la historia de la medicina.
En 1.889, Augusto Ducrey (1.860–1.940), dermatólogo italiano, descubre el bacilo del chancro blando (1.888), en su honor bautizado Hemophylus ducreyii. Junto con Tommaso de Amicis y Lodovico Tommasi, conformó una trilogía de médicos muy destacados en el campo de la dermato-venereología.
A finales de siglo XIX y comienzos del siglo XX las instilaciones uretrales para el tratamiento de enfermedades venéreas se hacían con permanganato de potasio de 1x10.000 a 1x 5.000, dos tratamientos diarios por 15 días y con nitrato de plata al 1x200, con expresiones uretrales y las dilataciones-expresiones-lavados no estaban exentas de ocasionar problemas como estrecheces uretrales, las periuretritis fistulosas y los abscesos periuretrales.
Jeringas de Irrigacion uretral
Cuatro personajes son fundamentales en los criterios prevalecientes en los siglos XVIII, XIX y XX, sobre la masturbación en las ‘sociedades avanzadas de la época’, por mencionar países como Suiza, Inglaterra y Estados Unidos de Norteamérica. Estos criterios trastornaron la vida de los jóvenes y motivaron conductas que hoy sabemos fueron equivocadas, como la práctica de la circuncisión, con secuelas muchas veces definitivas en la vida de dichos jóvenes (tanto desde el punto de vista orgánico como psicológico).
El primero de ellos fue el Dr. Bekkers en el siglo XVII con su libro ‘Onania’, derivado del personaje bíblico Onán, de donde proviene la palabra Onanismo, hermano de Er, primogénito de Judá, a quien Yahvé hizo morir y éste le dijo a Onán “Cásate con la mujer de tu hermano y cumple como cuñado con ella, procurando descendencia a tu hermano”.
Onán sabía que aquella descendencia no sería suya y así, si bien tuvo relaciones con su cuñada, derramaba su semen en la tierra, evitando el dar descendencia a su hermano. Pareció mal a Yahvé lo que hacía y le hizo morir también a él (Génesis 38:6-10). Bekkers decía que la sangre era fabricada dentro de la simiente (semen), la cual es ulteriormente elaborada y purificada dentro de los epidídimos. Por lo cual el vaciamiento de los testículos consumirá la parte más fina y más balsámica de la sangre llevando a infertilidad, úlceras, insanidad y muerte.
El otro personaje es un médico suizo llamado Simón Andrés Tissot. En 1.756, el miembro de la Sociedad Medico-Física de Basilea-Suiza, escribió un tratado denominado también “Onanismo o Tratado sobre los trastornos producidos por la masturbación o los peligrosos efectos de una venus secreta y excesiva”. En el texto, el tema de la masturbación volvía a ser parte del “discurso médico”, abarca también a las mujeres en dicha práctica y era una obligatoria cita de consulta.
Se erigió como el libro fundamental de las campañas antimasturbatorias de la sociedad de su tiempo e incluso nuestra época, pues declaró entre otras cosas que “la masturbación era más perniciosa que los excesos cometidos con las mujeres, inclusive con prostitutas”. Fue una de las causas del auge de visitar lenocinios o burdeles en los siglos XVIII, XIX y XX con las consecuencias, por todos conocidas, de la difusión de infecciones de transmisión sexual tan devastadoras como la sífilis.
Gracias a las campañas en contra de la masturbación como actividad perturbadora del hombre, la preferencia por las prostitutas y las casas de lenocinio era considerada “médicamente sensata” por los expertos y autoridades médicas de los siglos XVIII, XIX y comienzos del XX.
No nos olvidemos del manual de los niños exploradores de Robert Baden Powell donde sostenía que el onanismo “provoca una debilidad de la cabeza y del corazón y, si es persistente, idiotez y locura”. El Presidente del Real Colegio de Medicina de Londres, el Dr. Jonathan Hutchinson en su publicación “On Circumcision”, recomendaba para tal “vicio” la necesidad del bisturí representado por la circuncisión (Watts).
Los otros dos personajes fueron Sylvester Graham y John Harvey Kellogs (1.852-1.943) (inventor del Cornflakes ‘hojuelas de maíz’ ) éste último en su libro “Hechos simples para ancianos y jóvenes: adoptando la historia natural y la higiene de la vida orgánica” o “Plain facts for old and young: embracing the natural history and hygiene of organic life’ (1.877) en el capitulo 9 llamado “Vicios solitarios” enumeran 39 signos de degeneración producidos por la masturbación entre los que destacaban “somnolencia, morderse las uñas, hombres redondeados, sudoración y hábito tabáquico, apetito caprichoso”.
Recomendaba a los padres espiar a sus hijos sobre todo en aspectos referentes a visitas al baño, hábitos nocturnos al dormir, entre otras. Cuando se descubría un niño con una erección recomendaba la práctica de la circuncisión sin anestesia como disuasivo. No limitándose a los varones, hacia también sugerencias para las hembras. Su libro fue leído por millones de personas y por supuesto afectó la conducta y comportamiento de padres e hijos hasta bien avanzado el siglo XX (Bishop-Osthelder).
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Nunca pensé que volvería a curarme de mi herpes, he estado teniendo herpes desde el año pasado en julio, hasta que un día realicé una investigación en Internet donde vi a alguien dar testimonio sobre cómo el Dr. Ogala lo ayudó a curar su herpes con su medicina natural a base de hierbas, me sorprendió mucho cuando vi el testimonio, y también tengo que ponerme en contacto con el médico herbolario (Dr. Ogala) en su correo electrónico, que la señora recomendó a cualquier persona que también pudiera necesitar ayuda. Estoy muy agradecido con este hombre porque me ha devuelto la salud y me ha vuelto una persona feliz. Cualquier persona que pueda estar enfrentando el mismo problema debe comunicarse con el Dr. Ogala por correo electrónico: ogalasolutiontemple@gmail.com o WhatsApp +2348052394128
ResponderEliminarTodavía no puedo creer que no sé por dónde empezar, mi nombre es Juan, tengo 36 años, me diagnosticaron enfermedades de herpes genital, perdí toda esperanza en la vida, pero como cualquier otro, todavía buscaba un cura incluso en Internet y ahí es donde conocí al Dr. Ogala. Al principio no podía creerlo, pero también me sorprendió después de administrarle algunos de sus medicamentos a base de hierbas. Estoy muy feliz de decir que ahora estoy curado. Necesito compartir este milagro. experiencia, así que les digo a todos los demás con enfermedades de herpes genital, por favor, para una vida mejor y un medio ambiente mejor, comuníquese con el Dr. ogala por correo electrónico: ogalasolutiontemple@gmail.com también puede llamar o WhatsApp +2349123794867
ResponderEliminarQuiero agradecer al Dr. Riaria por ayudarme con su medicina herbal para curar mi virus del herpes completamente sin ningún efecto secundario, realmente sufrí de este virus durante los últimos 3 años, en este momento estoy herpes negativa después de usar la medicina herbal enviada Para mí por el Dr. Riaria. Di todo agradecimiento a Dios por llevarme al Dr. Riaria, que pudo curarme completamente del virus del herpes, eres el mejor médico herbario tradicional del mundo, Dios te bendiga al señor. Póngase en contacto con él por correo electrónico: drriaria@gmail.com o WhatsApp lo en +2349134987375.
ResponderEliminarPuede consultar su sitio web para obtener más información:
https://drriaria.wixsite.com/website